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Revista Iberoamericana de Arbitraje: El arbitraje virtual

El arbitraje virtual

Antonio Guillermo Rivera Neutze
Manuel Antonio Juárez Melgar
Guatemala

I. ANTECEDENTES

Entendemos por arbitraje, un juicio de conocimiento en donde el papel de jueces lo realizan particulares, en vez de los jueces ordinarios de la administración de justicia. Estos jueces particulares reciben el nombre de árbitros, teniendo su veredicto, denominado laudo, toda la amplitud de validez intrínseca y extrínseca de una sentencia judicial, que le da el reconocimiento de las legislaciones de la mayor parte de países y estados del mundo.

El arbitraje, desde su regulación en el derecho romano, ha estado contemplado en la mayor parte de las legislaciones del mundo, pero ha sido poco utilizado, ya que, a medida que el poder estatal ganaba espacios, el arbitraje reducía su campo de acción.

Es a finales del siglo XX, producto de un nuevo orden económico internacional caracterizado por la disminución del poder estatal y la privatización de los medios de producción, que se ve en la figura del arbitraje el proceso ideal, en donde los particulares son protagonistas de la dirección y administración del proceso.

El nuevo arbitraje -que resurge como una figura restaurada del derecho romano en donde permaneció en estado inerte durante siglos- mediante el pragmatismo y la oralidad, busca la verdad real, despojándose de las ataduras de la justicia tradicional configurada por trámites engorrosos y formalistas. Así, el arbitraje se ha caracterizado por ser un proceso expedito y efectivo que ha ido evolucionado, producto de una serie de tratados y convenciones internacionales que le dan viabilidad.

Nos dicen Alfonso-Luis Calvo Caravaca y Luis Fernández de la Gándara que: "Las ventajas del arbitraje sobre el proceso ante un órgano estatal deberían aceptarse, pero aplicándoles un coeficiente reductor. Su éxito ha sido propiciado no sólo por las virtudes del arbitraje, sino también por los agentes que están detrás de él y que, por motivos diversos entre sí, lo han promocionado: los Estados y las grandes organizaciones profesionales a través de las cuales los empresarios operan en el comercio internacional. Los primeros han apoyado la eficacia extraterritorial de los laudos arbitrales, promoviendo el desarrollo del Derecho convencional en la materia. Las segundas, caja de resonancia de las grandes empresas cuyos intereses reflejan, han fomentado el recurso al arbitraje como medio, por un lado, de desembarazarse del Derecho estatal, sustituyéndolo por la denominada lex mercatoria, y, por otro, de obtener así una decisión vinculante fácilmente exportable. Factores intrínsecos y extrínsecos se apoyan mutuamente como contrafuertes de un edificio gótico. Sin unos y otros el edificio y la imagen que de él se tiene serían incompletos."1

El desarrollo del arbitraje ha sido enorme en los últimos años: es prácticamente el proceso más utilizado para resolver conflictos comerciales. De cada diez contratos internacionales, ocho poseen una cláusula estableciendo que, en caso de surgir una controversia, ésta se resolverá por el procedimiento de arbitraje. La suscripción de una serie de tratados internacionales, así como la configuración de un nuevo orden económico internacional conformado por bloques en donde se ha escogido al arbitraje como el prototipo de procesos de resolución de conflictos entre particulares y entre estados, le dan a esta figura una importancia significativa. A esto hay que agregar el crecimiento de instituciones a nivel internacional que administran procesos de arbitraje tales como la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional de París, la Corte de Arbitraje de Londres e infinidad de Instituciones que han surgido con el propósito de administrar procedimientos de métodos alternos de solución de conflictos.

Por otro lado, terminando el siglo XX, ha existido un desarrollo exponencial de la tecnología, caracterizándose por el auge en la obtención, manejo, distribución y procesamiento de información. El presente siglo deja como legado al siguiente, una nueva era: la era de la comunicación instantánea.

Las formas de comunicación y la creación de la red global Internet, 2 han dado origen a nuevas formas de contratación como la contratación electrónica, lo cual, a su vez, abre las puertas a resolución de conflictos con alta tecnología, a la altura de las formas de comunicación y contratación. El arbitraje es el proceso ideal a ser utilizado, en virtud de contar con una serie de ventajas y bondades, como el antiformalismo, el pragmatismo y la posibilidad de adaptarse fácilmente a los avances tecnológicos.

Así, los procesos arbitrales telemáticos surgen del progreso en las telecomunicaciones y la informática. "... el significado de la palabra telemática viene de la unión de dos vocablos: telecomunicación e informática. La telemática es la combinación de las técnicas de la informática y de las telecomunicaciones para la prestación de servicios de apoyo al tratamiento de información a distancia. Incluye el teletexto, videotexto, facsímil."3

En ese orden de ideas, existirá un proceso arbitral telemático cuando los árbitros y los sujetos procesales utilicen el computador y la tecnología de comunicaciones para realizar ciertas actuaciones a distancia, no en forma presencial.

El desarrollo de un nuevo arbitraje totalmente a distancia, que hemos denominado arbitraje virtual, utilizando la más alta tecnología, constituye el tema central del presente trabajo.

Surgen una serie de interrogantes que inquietan a cualquier jurista, las que trataremos de ir respondiendo para desembocar en conclusiones objetivas y analíticas. Dentro de las que se plantean exponemos las siguientes: ¿a finales del siglo XX existe la tecnología para poder conducir un proceso arbitral a distancia y llevarlo hasta el final en forma totalmente virtual? ¿existe el marco legal para conducir procesos arbitrales a distancia? ¿tendrá validez un proceso arbitral a distancia? ¿estaremos ya en presencia de las Cortes Virtuales de Arbitraje? ¿podremos teletransportar testigos, peritos y árbitros? ¿estaremos cerca de utilizar la inteligencia artificial en la toma de decisiones para le emisión de laudos arbitrales?

Todas estas preguntas nos apasionan y nos inquietan, ya que las respuestas que se den a ellas podrían ser determinantes para el futuro de los procesos y el nuevo giro que tome el derecho, tratando de buscar el bienestar de la humanidad a través de la resolución de conflictos con la alta tecnología que se tiene disponible.

II. LA ERA TECNOLOGICA

Entendemos por tecnología el conjunto global de conocimientos técnicos, sistemáticamente organizados, que se desarrollan y acrecientan constantemente y se perfeccionan evolutivamente acorde a las creaciones cooperativas de la humanidad.

La ciencia ha alcanzado un enorme desarrollo en el siglo XX debido, entre otros factores, a la colaboración de la tecnología. Es innegable su importancia, ya que ella ofrece la solución a muchas dificultades de los seres humanos y también aporta descubrimientos inesperados que pueden traer bienestar y comodidad a las personas. Además, la tecnología es una de las fuentes más importantes de la riqueza moderna.

Al final de siglo existe una tecnología difícil de inventariar pero trataremos de resumir lo que actualmente está disponible y lo que se está desarrollando. Sería redundante referirnos a tecnología ya superada como la televisión y otros inventos. Trataremos de describir la tecnología de punta en el campo de las comunicaciones, para exponer a grandes rasgos un panorama de los instrumentos con los que contamos.

Uno de los sorprendentes avances de los que disponemos actualmente es la teleconferencia, que nos permite comunicarnos a cualquier parte del mundo en forma inmediata, viendo y oyendo a nuestro interlocutor. Cuando estábamos preparando esta ponencia, se publicó en Siglo Veintiuno (diario guatemalteco), un artículo que con el título "Sony lanzó nueva tecnología" confirma nuestra aseveración: "el sistema de teleconferencias se basa en la transmisión de imágenes de vídeo de un ordenador a otro, a una velocidad desde 128 Kbps a 30 cuadros por segundo. Además puede transferir voz, gráficas e información digital de cualquier índole. Los sistemas ya están disponibles en el país a través de Aerolux, empresa que cuenta con el respaldo de Sony." 4

Sabemos que: "Actualmente la contratación electrónica telemática es posible por medio de la red global Internet, que ha sido denominada el ciberespacio o el espacio cibernético, lo cual abre las puertas a la contratación electrónica internacional. Adicionalmente, la contratación electrónica también es posible por todo tipo de redes que pueden estructurarse, tanto sobre la base de Internet, como en forma independiente. Esto ha producido, inevitablemente un gran desarrollo en el comercio nacional e internacional."5

Adicionalmente está disponible y continúa desarrollándose aún más la transmisión a distancia de imágenes en tercera dimensión como si fueran reales. Tenemos también disponible la realidad virtual y, en desarrollo, la inteligencia artificial, entendiendo como tal la toma de decisiones en forma independiente al razonamiento directo humano. Podemos localizar personas en casi cualquier parte del planeta por radio localizadores a través de la comunicación vía satélite. Poseemos teléfonos celulares capaces de comunicarse a cualquier lugar del mundo. Podemos efectuar transferencias de datos, imágenes y sonidos, así como su reproducción y almacenamiento.

III. DOCUMENTOS ELECTRONICOS

Es también importante resaltar la evolución que ha venido sufriendo el concepto de documento con el surgimiento del documento electrónico, el cual, de manera general, se puede definir como el documento en cuya elaboración ha intervenido la tecnología informática.

"El documento, en efecto, puede quedar plasmado en forma digital y contenido en la memoria central del computador o en las memorias en masa (diskkettes o cintas magnéticas). Estos son los documentos electrónicos en sentido estricto, cuya característica común es que no pueden ser leídos o conocidos por el hombre sino como consecuencia de la intervención de adecuadas máquinas traductoras que hacen perceptibles y comprensibles a los sentidos del hombre las señales digitales de las que están constituidos."6

Podemos concluir sobre este punto que es importante que el ordenamiento jurídico internacional de arbitraje reconozca la validez tanto de la forma electrónica de los contratos, memoriales, escritos y demás documentos a ser aportados al proceso arbitral telemático, como todas aquellas medidas técnicas utilizadas para la protección de los documentos electrónicos.

IV. LA FIRMA DIGITAL

Para dar seguridad a los documentos electrónicos, los expertos en programación idearon una manera en la que podría sellarse el mensaje electrónico que está siendo enviado. El sello de software ha sido comúnmente denominado FIRMA DIGITAL.

"Las firmas digitales han sido creadas para que matemática y legalmente (si son reconocidas por el ordenamiento jurídico) pueda ser rastreado el autor del documento"7

"La firma digital consiste en la unión de una clave privada y una clave pública. La clave privada sólo es conocida por la persona que envía el documento, que al unirse a la clave pública genera un número único, con el contenido del documento. Este sistema es denominado también sello de software o de información. Porque para lograr abrir el documento es necesario el conocimiento de dos claves, que solamente las tendrá la persona autorizada para conocer el contenido del documento. Este sistema contiene los siguientes elementos: Primero, la información contenida en el documento está segura con la "private key", la clave privada. Segundo: El documento electrónico o mensaje electrónico protegido con la clave privada se une a una clave pública convirtiéndola en una clave única. Cualquier receptor que tenga la llave pública puede verificar la autenticidad de éstos documentos. Ya que este documento es una fusión entre el contenido del documento original, cualquier alteración en el documento es causa de la pérdida de verificación... El documento electrónico se ve prácticamente sellado por la FIRMA DIGITAL y este sello constituye una seguridad tanto para quien envía el mensaje que contiene un contrato, como de aquel que lo recibe."8

En consecuencia, cuando esté aceptada legalmente la Firma Digital, la seguridad tecnológica que la misma le da a los documentos electrónicos será trasladada al ámbito jurídico, pudiendo utilizarse dichos documentos electrónicos dentro del proceso arbitral telemático con toda la confianza de que los mismos son auténticos y por lo mismo serán aceptados por todos los que intervengan en el proceso.

V.- PLANTEAMIENTO DE UN CASO HIPOTETICO

La tecnología y las telecomunicaciones han suscitado controversias jurídicas, pero la agilidad comercial que se ha venido desarrollando en las últimas décadas y el origen de una cultura digital, que poco a poco desplaza al papel, hacen indispensable el desarrollo de nuevas formas de contratación.

Hemos visto que actualmente la contratación electrónica telemática es una realidad. Por ello, tomando en cuenta el origen contractual del arbitraje -éste tiene su origen a priori o a posteriori en un contrato- determinamos un principio: Si existe contratación electrónica, existe la factibilidad de resolución electrónica de controversias. De la misma manera que la tecnología ha invadido el campo de la contratación, invade la actividad de resolución de disputas, lo que hace necesario buscar formas de solución de conflictos a la altura de la nueva era que estamos viviendo. Esto es, a través de un proceso virtual que pueda llevarse a cabo dentro de un adecuado marco legal.

Con el breve recuento tecnológico en el campo de las comunicaciones que hemos hecho, nos permitimos exponer el siguiente caso hipotético:

Un barco japonés de transporte está asegurado por una Compañía inglesa. La póliza de seguro contiene una cláusula compromisoria que establece lo siguiente: "en caso de surgir cualquier controversia relacionada con la cobertura o monto del pago del seguro, la misma se resolverá de conformidad con el Reglamento del Centro Iberoamericano de Arbitraje Virtual. Cada parte nombrará un árbitro y el tercer árbitro, quien fungirá como Presidente, será nombrado por el Centro Iberoamericano de Arbitraje Virtual. El proceso podrá diligenciarse a distancia utilizando cualquier medio de comunicación de doble vía, tal como teleconferencias, realidad virtual y teletransportación de objetos y personas. El laudo arbitral deberá emitirse dentro de los seis meses de instalado. El arbitraje será de derecho aplicándose el derecho sustantivo francés y el idioma del proceso será el inglés".

Supongamos que el barco de nuestro ejemplo tiene un percance atravesando el Canal de Panamá y se producen daños a las esclusas y al barco, ascendiendo el valor de los daños a treinta millones de dólares. Hay que determinar si se aplica o no la cobertura del seguro, lo cual depende de una serie de circunstancias y, si existe cobertura, se debe determinar a cuánto asciende. Es necesario integrar el tribunal arbitral y seguir el procedimiento.

Vamos a aventurarnos en un viaje al futuro cercano utilizando brevemente nuestra imaginación: La compañía japonesa propietaria del barco presenta la demanda, por E-mail, al Centro Iberoamericano de Arbitraje Virtual con sede en Guatemala, entidad que la traslada por el mismo medio a la Aseguradora con sede en Londres. Esta a su vez reconviene, también por E-mail, enviando su planteamiento al Centro Iberoamericano de Arbitraje Virtual.

En el plazo de ocho días queda integrado el Tribunal Arbitral, con un árbitro nombrado por cada una de las partes y el Presidente nombrado por el Centro Iberoamericano de Arbitraje Virtual. La Audiencia de Instalación se fija para ocho días después de la Integración del Tribunal: esta Audiencia de Instalación se lleva a cabo por teleconferencia, un árbitro estará instalado en Japón, otro en Inglaterra y el Presidente en Guatemala. El Tribunal se declara competente e instalado. Se recibe un resumen de las pretensiones de las partes a través de teleconferencias. Se lee la cláusula compromisoria y los árbitros se declaran investidos de jurisdicción temporal, señalando día y hora para la próxima audiencia.

En el día y hora señalado, las partes, a través de solicitudes presentadas vía E-mail, presentan el diligenciamiento de las pruebas de testigos y peritos. Ocho testigos se encuentran en Panamá, cuatro por cada parte. Los testigos declaran por teleconferencia, asistidos de notebooks con proyectores para reforzar los hechos que cayeron en el dominio de sus sentidos. Cada testigo declara auxiliándose con fotografías y vídeos, en donde se exponen los daños al buque y a las instalaciones del canal.

La entidad japonesa propone el expertaje de un grupo de ingenieros especialistas en construcción de barcos, en virtud de lo cual, a través de la realidad virtual, se teletransportan en tercera dimensión haciendo un recorrido dentro del barco para ir ilustrando a los árbitros sobre los daños que sufrió el casco del buque. Es necesario ampliar varias partes dañadas del buque y de las instalaciones del Canal, motivo por el cual se amplían y teletransportan partes del buque en tercera dimensión para que los árbitros puedan casi palpar las partes dañadas y, mediante una reconstrucción de los hechos, los árbitros pueden ver y oír una simulación del percance, formándose una idea más cercana de lo sucedido. Así se van diligenciando los medios de prueba tales como Declaraciones del capitán del buque y de los trabajadores del Canal, retroalimentadas con vídeos de tercera dimensión.

En la siguiente audiencia, los abogados de las partes presentan sus alegatos, a través de teleconferencias, auxiliados con proyecciones tridimensionales de la reconstrucción virtual de los hechos, mostrando separadamente las partes dañadas del buque y de las instalaciones del canal. Sus argumentos se refuerzan con las declaraciones de los expertos navales, quienes analizaron los planos del buque y los sitios dañados del canal con fotografías vía satélite. Se proyectan recorridos virtuales a través del buque y de las instalaciones del canal. Los árbitros hacen un reconocimiento judicial a distancia auxiliados por peritos y representantes virtuales de las partes.

Diligenciado todo el proceso, se presenta el momento de emitir el laudo arbitral. Los árbitros bajan de una base de datos el Código Civil y el Código de Comercio de Francia. Los traducen a sus respectivos idiomas a través de la tecnología. Por medio de "chats" empiezan a intercomunicarse para empezar a realizar un proyecto del laudo. Todo lo que los árbitros van acordando se va traduciendo automáticamente al inglés, aunque el idioma en que lo expresen no sea necesariamente ese.

Sobre cierta parte considerativa utilizan inteligencia artificial, comunicándose telemáticamente a Suiza en donde se encuentra la Corte de Ilustración Virtual de Arbitraje de UNCITRAL, que es una central donde se recopila toda la legislación y jurisprudencia mundial para orientar a jueces y árbitros en la emisión de laudos y sentencias judiciales. Basándose en las partes considerativas, dicha central telemática analiza los hechos, las pruebas, el derecho y la jurisprudencia, planteando a los árbitros posibles resoluciones de laudos, sirviéndoles de ilustración, pero tomando la decisión final el tribunal arbitral.

Posteriormente, los árbitros insertan dentro del laudo, algunos vídeos y direcciones de website para ampliar e ilustrar las partes considerativas. Supongamos que emiten un considerando en donde se toma en cuenta el reconocimiento judicial, entonces insertan en el laudo un vídeo del reconocimiento virtual en tercera dimensión, para ilustrarlo a cabalidad. Se apoyan los demás considerandos con los medios de prueba presentados, tales como fotografías en tercera dimensión, que se van insertando en el laudo virtual hasta terminar la parte considerativa. La base legal del laudo se complementa con una dirección de website, para que las personas puedan ampliar el fundamento jurídico consultando las leyes de la página de UNCITRAL.

Finalmente se llega al Por Tanto, pero lo extraordinario de la parte resolutiva es que no resulta un ganador y un perdedor absoluto -sino ambas partes salen ganadoras- ya que después de este exhaustivo análisis se determinó que el Caso Fortuito jugó un papel protagónico porque hubo un viento muy fuerte, producto de una nueva corriente de aire denominada "la corriente del bebé", lo cual se pudo observar por la reconstrucción retrospectiva del clima vía satélite. Se determinó que fue esa corriente la que empujó al buque y ocasionó la colisión. Por ello se emitió un fallo salomónico en donde todas las partes quedan satisfechas y plenamente convencidas de las causas del siniestro.

Adicionalmente se calcula, al centavo, el monto de las responsabilidades y lo que corresponde a cada una de las partes, porque una Compañía especializada en Auditoria con sede en Estados Unidos auditó telemáticamente todo el proceso.

Después de la emisión del laudo se deben hacer los pagos y depósitos respectivos para resarcir los daños a través de transferencias bancarias a los números de cuentas que establece la parte resolutiva, haciendo el sistema la conversión automática de Dólares a Euros y Yenes.

Parte del dinero se envía al astillero japonés que procederá a reparar el buque a la brevedad posible, otra cantidad se enviará por transferencia a la empresa que administra el Canal de Panamá para que proceda a la reparación de las instalaciones, y otra cantidad irá a una fundación ecológica denominada "Salvemos al Planeta" para mejorar el deterioro de la capa de ozono y reducir fenómenos como el niño, la niña o el nuevo denominado el bebé, producto del sobrecalentamiento de la tierra (que ocasiona un mayor índice de desórdenes climáticos tales como huracanes o tornados o vientos como el que provocó el percance). Se da por finiquitado el conflicto después de realizadas las transferencias electrónicas de dinero.

Regresando de nuestro viaje e informados de la tecnología actualmente disponible, podemos afirmar que ya existen todos los mecanismos para realizar este proceso arbitral fantástico. Qué tan lejos o tan cerca estamos de que se produzca un caso como éste, sólo depende del marco legislativo que analizaremos en el siguiente punto.

VI. MARCO LEGISLATIVO DEL ARBITRAJE INTERNACIONAL

El arbitraje internacional únicamente funciona porque existe un complejo sistema de leyes de aceptación universal, y una de las razones principales de la expansión del arbitraje es precisamente por la internacionalización, debida en gran parte a las Convenciones Internacionales sobre arbitraje.

La voluntad de llegar a un laudo ejecutable, ha tenido como efecto regir y disciplinar el arbitraje internacional para que los tribunales arbitrales se vean obligados a aplicar ciertas prescripciones de procedimiento que garanticen la buena administración de justicia. Los gobiernos han entendido que había que facilitar, apoyar y estimular esta función de reglamento de litigios del comercio internacional, lo cual han realizado mediante negociaciones diplomáticas.

En 1966 se forma la COMISION DE LAS NACIONES UNIDAS PARA DEL DERECHO MERCANTIL INTERNACIONAL (UNCITRAL) que fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas, reconociendo de esta manera la disparidad existente entre leyes nacionales relacionadas con el derecho mercantil internacional, lo cual obstaculizaba el flujo del comercio. Por ello se encomendó a la Comisión que fuera el vehículo mediante el cual las Naciones Unidas pudieran jugar un rol mucho más activo en la reducción o remoción de obstáculos. Así pues, se le dio como mandato a la Comisión, profundizar en la unificación y armonización progresiva del derecho mercantil internacional, volviéndose de esta manera el ente legal permanente de las Naciones Unidas sobre la materia de derecho mercantil internacional.

La Comisión se reúne en sesiones anuales, las cuales son realizadas alternativamente cada año en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York y el Centro Internacional de Viena. UNCITRAL es ahora ampliamente reconocida como el centro para la unificación y armonía de las leyes de comercio internacional. El papel de la Comisión para coordinar las actividades de las otras organizaciones internacionales en este campo, ha sido recientemente enfatizado. Nos podríamos aventurar a afirmar que el Arbitraje Internacional se podría dividir en antes y después de UNCITRAL. Unas cuantas de sus actividades se sitúan en la conciliación de los litigios comerciales internacionales.

Las actividades de UNCITRAL en el campo del arbitraje comercial internacional han sido extensas. Ha sido repetidamente recomendado, a través de la Asamblea General de las Naciones Unidas, una mayor aceptación de la Convención de Nueva York de 1958 sobre el Reconocimiento y Aplicación de las Sentencias de Arbitraje del Exterior.9

La contribución de UNCITRAL al arbitraje es significativa. Sus cuerpos legales más importantes referentes al arbitraje son: las Reglas de Arbitraje de 1976, la Ley Modelo en 1985 y las Notas sobre la Organización del Proceso Arbitral de 1996.

Sin embargo, de todas las disposiciones legales existentes tenemos muy pocas referencias relativas a la regulación de procesos arbitrales a distancia:

Por ejemplo, la Convención de Panamá de 1975, tímidamente, prescribe en el artículo 1º que: "Es válido el acuerdo de las partes en virtud del cual se obligan a someter a decisión arbitral las diferencias que pudiesen surgir o que hayan surgido entre ellas con relación a un negocio de carácter mercantil. El acuerdo respectivo constará en el escrito firmado por las partes o en el canje de cartas, telegramas o comunicaciones por telex." (El subrayado es nuestro).

Diez años después, la Ley Modelo deja de ser restrictiva y abre la puerta para que el pacto arbitral pueda constar en cualquier forma de comunicación, cuando establece que: "El acuerdo de arbitraje deberá constar por escrito y podrá adoptar la fórmula de un "compromiso" o de una "cláusula compromisoria", sin que dicha distinción tenga consecuencia alguna con respecto a los efectos jurídicos del acuerdo de arbitraje. Se entenderá que el acuerdo de arbitraje consta por escrito cuando esté consignado en un documento firmado por las partes o en un intercambio de cartas, telex, telegramas, telefax, u otros medios de telecomunicación que dejen constancia del acuerdo, o en un intercambio de escritos de demanda y contestación en los que la existencia del acuerdo sea afirmado por una parte sin ser negada por la otra". (El subrayado es nuestro).

Las Notas de UNCITRAL sobre la Organización del Procedimiento Arbitral fueron ultimadas por la Comisión en su 29º período de sesiones, en Nueva York, del 28 de mayo al 14 de junio de 1996. La finalidad de estas Notas es ayudar a los profesionales del arbitraje, enumerando y describiendo brevemente las cuestiones sobre las que puede ser útil adoptar oportunamente decisiones con miras a la organización de un proceso arbitral. Las Notas no imponen precepto jurídico alguno que sea vinculante para los árbitros o para las partes. El Tribunal Arbitral podrá valerse de estas Notas según estime conveniente, sin tener tampoco que aducir razones para no hacerlo.

Dentro de las citadas Notas hemos encontrado algunos puntos interesantes, oportunos y valiosos, aplicables a procedimientos de arbitraje a distancia o telemáticos. Aquí ya es evidente la influencia de las nuevas formas de comunicación. Citaremos los que creemos tienen una relación más estrecha con el tema de nuestra ponencia.

Con relación al procedimiento para la adopción de las decisiones relativas a la organización de un proceso arbitral, se establece:

"8.- Esas consultas, tanto si participan sólo los árbitros como si incluyen también a las partes, podrán realizarse en una o más reuniones, así como por correspondencia o medios de telecomunicación, como el telefax y las llamadas a distancia, o por otros medios electrónicos. Las reuniones podrán celebrarse en el lugar del arbitraje o en algún otro lugar apropiado." (El subrayado es nuestro).

En el apartado 8 de las Notas, que se refiere al Telefax y otros medios electrónicos de enviar documentos, encontramos las notas 35 y 36 que se transcriben a continuación:

"36.- Podrá convenirse en intercambiar documentos, o algunos de ellos, no sólo sobre soporte de papel sino también en alguna forma electrónica distinta del telefax (por ejemplo, por correo electrónico, o en discos magnéticos u ópticos), o bien únicamente en forma electrónica. Como el empleo de medios electrónicos depende de la disponibilidad del equipo y programas informáticos adecuados y de la aptitud de los interesados para utilizarlos, debe recurrirse a ellos sólo con acuerdo previo al efecto. Si se piensa utilizar tanto documentos de papel como medios electrónicos, es aconsejable decidir cuál será el que prevalecerá en casos de duda o conflicto y, si hay un plazo para la presentación de un documento, qué acto constituirá su presentación." (El subrayado es nuestro).

"37.- Cuando esté previsto el intercambio de documentos en forma electrónica, será útil, a fin de evitar dificultades técnicas, convenir en cuestiones como las siguientes: soportes de datos (por ejemplo discos informáticos o correo electrónico) y sus características técnicas; programas informáticos que se utilizarán para la preparación de expedientes o ficheros electrónicos; instrucciones para traducir los ficheros electrónicos al lenguaje ordinario; conservación de copias y ficheros de resguardo de las comunicaciones enviadas y recibidas; información consignada en lenguaje ordinario que deberá acompañar a los discos (por ejemplo, los nombres del expedidor y del destinatario, así como del programa informático; de los archivos electrónicos y de los métodos de resguardo utilizados); procedimiento a seguir cuando se pierda un mensaje o el sistema de comunicación no funcione por otras razones; e indicación de las personas a quienes dirigirse, de producirse el problema." (El subrayado es nuestro).

En el apartado 10 de las Notas de UNCITRAL, que trata sobre los aspectos prácticos relativos a los escritos y elementos de prueba se señala:

"42.- En función del volumen y de la clase de documentos que deban examinarse, puede considerarse la conveniencia de adoptar medidas prácticas sobre aspectos como los siguientes:

· Si los escritos deberán presentarse como documentos de papel o por medios electrónicos, o por uno y otro medio"

Del breve inventario legislativo que hemos hecho podemos concluir que en el ordenamiento jurídico mundial, aunque ya se nota la influencia de la tecnología, no se han normado las actuaciones procesales, ni el diligenciamiento de los medios de prueba a distancia, ni los aspectos de seguridad jurídica y técnica para administrar en su totalidad un proceso de arbitraje telemático.

Así pues, podemos afirmar que, a finales del siglo XX, en el marco legal del arbitraje internacional, no existen tratados en los que se regule la materia del arbitraje virtual en forma categórica.

VII.- EDUCACION EN METODOS ALTERNOS DE SOLUCION DE CONFLICTOS EN FORMA TELEMATICA

El primer paso que hay que dar para arribar a la factibilidad de desarrollar procedimientos de arbitrajes telemáticos o virtuales es, además de un cambio legislativo, un cambio de mentalidad. Para ello es importante una educación altamente tecnificada que incluya un entrenamiento teórico y práctico, con casos de simulación que vayan familiarizando a los potenciales usuarios del sistema en la utilización de nuevas tecnologías y procesos que serán el prototipo de los procesos arbitrales de un futuro muy cercano.

Está ya disponible un proceso educativo totalmente novedoso a través de la educación a distancia asistida por computador y auxiliada por la cibercomunicación. Habrá que tomar en cuenta que estos elementos serán los medios de los procesos arbitrales del mañana. La educación será la clave para estar mejor preparados e impulsar el proceso de reforma legislativa en forma más adecuada. Solamente a través de simulacros podremos determinar los cambios legislativos necesarios y los requerimientos procesales y tecnológicos para desarrollar en forma efectiva los procesos arbitrales telemáticos.

Por las razones manifestadas, adelantándonos a los acontecimientos, Reingex y la Escuela de Comercio Exterior de España, a través de un esfuerzo multidisciplinario de profesionales guatemaltecos y españoles, hemos desarrollado un "Curso de Arbitraje Comercial Internacional", poniendo a disposición de la comunidad jurídica que hoy se da cita en este Primer Congreso Mundial de Arbitraje Internacional, el programa de arbitraje comercial internacional a distancia asistido por computador.

VIII. CONCLUSIONES

1.- Actualmente, en las postrimerías del siglo XX, tenemos la capacidad tecnológica de administrar procedimientos de arbitraje a distancia, utilizando los medios de comunicación más avanzados, tales como teleconferencias, realidad virtual y correo electrónico, medios que serian útiles para comunicar a los árbitros entre sí, diligenciar los medios de prueba, aportar al proceso documentos electrónicos debidamente firmados y emitir las resoluciones pertinentes electrónicamente, incluyendo el laudo arbitral.

2.- La legislación mundial que regula el arbitraje internacional no contempla la administración de procedimientos de arbitraje a distancia.

3.- Hipotéticamente, actualmente sí seria factible en un país con legislación avanzada en arbitraje (como Perú, Guatemala o España), que tenga incorporada las disposiciones más importantes de la ley modelo de UNCITRAL y la Convención de Nueva York de 1958, reglamentar procesos de arbitrajes parcialmente telemáticos a través de un Centro de Arbitraje Virtual.

4.- Si actualmente quisiéramos desarrollar un "Centro de Arbitraje Virtual" con el más moderno reglamento que incluyera todas las posibilidades de comunicación tecnológica, nos encontraríamos con lagunas legales y con barreras difíciles de superar para llevar a cabo un proceso de arbitraje totalmente telemático. Sin embargo, sí podríamos diligenciar un proceso arbitral parcialmente telemático. ¿Cómo? Pues ciertas actuaciones podrían efectuarse en forma presencial, como la firma y suscripción de los términos de referencia. A distancia otras diligencias. Y en forma presencial la suscripción, lectura y firma del laudo arbitral.

5.- Es conveniente que, en un futuro no lejano, UNCITRAL emita disposiciones específicas para administrar procedimientos de arbitraje telemáticos, que sirvan de modelo para lograr un adecuado marco legal, en consonancia con el resto de legislación mundial de arbitraje.

6.- Es necesario, mediante la suscripción de una serie de tratados y convenios internacionales, ir creando la legislación adecuada que permita y haga viable el arbitraje telemático o virtual, de tal manera que figuras como los documentos electrónicos, las firmas digitales y las formas de contratación electrónica, así como el diligenciamiento de medios de prueba a distancia, tengan plena validez y regulación.

7.- Actualmente los autores de esta ponencia hemos tenido noticia de procesos arbitrales ad-hoc celebrados parcialmente a distancia, por lo que podemos afirmar que estamos arribando al inicio de la era de los procesos arbitrales telemáticos. El poder celebrarlos totalmente en forma virtual, con plena validez y seguridad jurídica, está muy cerca, dependiendo de la evolución legislativa en ese sentido.

8.- Por las razones expuestas, creemos que también estamos muy cerca de la creación de las primeras Cortes Virtuales de Arbitraje.

9.- Los juristas debemos promover e involucrarnos en un cambio educativo, para actualizarnos y poder acceder a estas futuras cortes y tecnologías en forma efectiva y eficiente.

NOTAS.

1 Calvo Caravaca, Alfonso-Luis y Luis Fernández de la Gándara. El Arbitraje Comercial Internacional. Págs. 42 y 43.

2 "Internet, en realidad, no es una red, sino una red de redes que están intercambiando información libremente entre todas. Las redes van desde las grandes y formales, como las redes corporativas AT&T, Digital Equipment, y Hewlett-Packard, hasta redes pequeñas e informales, como la de Ignacio en su cuarto de atrás (con una cantidad de computadores viejos que compró por medio de un aviso en el periódico). En medio estos dos extremos se puede ubicar cualquier otra cosa. Las redes de las universidades e instituciones educativas vienen formando parte de Internet desde hace tiempo, y ahora también están ingresando los colegios de educación superior y elemental." Levine, John R., Carol Baroudi y Margaret Levine Young. El Internet para Dummies. Pág. 8.

3 Redondo Aguilera, Ada Lisette. La Situación de Guatemala Respecto a la Seguridad Jurídica en la Contratación por la Vía Electrónica. Págs. 2 y 3.

4 Siglo Veintiuno (diario), 23 de abril de 1999, Pág. 42.

5 Redondo Aguilera, Ada Lissette. Ponencia citada. Pág. 1.

6 Redondo Aguilera, Ada Lissete. Ponencia citada. Pág. 9.

7 Redondo Aguilera, Ada Lissete. Ponencia citada. Pág. 13.

8 Redondo Aguilera, Ada Lissete. Ponencia citada. Pág. 13.

9 Rivera Neutze, Antonio Guillermo y Rainer Armando Gordillo Rodríguez.Curso Práctico de Arbitraje Comercial Internacional. Págs. 105 y 106.

BIBLIOGRAFÍA.

Calvo Caravaca, Alfonso-Luis y Luis Fernández de la Gándara. El Arbitraje Comercial Internacional. Editorial Tecnos, S.A., Madrid, 1989.

Levine, John R., Carol Raroudi y Margaret Levine Young. El Internet para Dummies. Grupo Editorial Norma, 3ª edición, Bogotá, 1996.

Luna Lombardi, Raúl. Internet Chat. Charlas en la Red. Editorial Anaya Multimedia, Madrid, 1998.

Naciones Unidas. Notas de la CNUDMI sobre la organización del proceso arbitral. Viena, 1997.

Parra Pérez, Agueda. Negocios en Internet. Ediciones Anaya Multimedia, Madrid, 1989.

Redondo Aguilera, Ada Lissette. La Situación de Guatemala respecto a la Seguridad Jurídica en la Contratación por la Vía Electrónica. Ponencia presentada en la IX Jornada Notarial de Norte, Centroamérica y el Caribe, Dorado, Puerto Rico, 1997.

Rivera Neutze, Antonio Guillermo. La Inventiva Humana y su Protección en el Derecho Guatemalteco. Tesis de Graduación de Abogado y Notario, Universidad Francisco Marroquín, Guatemala, 1987.