Revista Iberoamericana de Arbitraje y Mediación

Publicado en nuestra Revista el 10 de Mayo de 2006
Autores: Dr. Daniel Gay Barbosa y Dra. Gabriela Magris


MEDIACIÓN: UN CAMBIO CULTURAL

Daniel Gay Barbosa*

Gabriela Magris*

Venimos sosteniendo que la mediación no sólo debe ser un método de resolución de conflictos legales sino que es imprescindible que todos los ciudadanos puedan ser protagonistas y dueños de las soluciones a sus controversias de cualquier tipo.

Pretendemos que la mediación se convierta en un adecuado método de recomponer vínculos y saldar controversias, a partir del reconocimiento del otro y en el real ejercicio de la solidaridad.

En una sociedad como la nuestra, que se caracteriza por estar integrada por hombres y mujeres de distintas culturas y credos, encontrar un medio que posibilite el consenso, reuniendo al igual que un prisma los diferentes matices, con mediadores directores de un proceso que contribuya a la ansiada pacificación social, es una posibilidad que todos debemos defender, difundir y asumir como una responsabilidad indelegable.

Uno de los aspectos que debemos asegurar es que los ciudadanos estén debidamente capacitados y que tengan el perfil requerido para la aplicación de este sistema. Va de suyo que sostenemos que para ser mediadores no bastará simplemente con ser un buen ciudadano sino que deberán indefectiblemente, agregarse conocimientos específicos que posibiliten el logro de los objetivos deseados.

La función que hoy tenemos los mediadores, abogados como operadores de una importante parte del sistema judicial, y los demás profesionales aportando toda la riqueza técnica y fáctica especifica, es la de guiar A TODOS LOS CIUDADANOS en la utilización de la mediación y de esta manera acercar aún más a la persona a su propia realidad y su relación con el conflicto y su solución.

Ciudadanizar la mediación (como método alternativo de resolución de disputas o conflictos) implica convertirla en polea transmisora y receptora del cambio que se viene operando en las relaciones sociales y en su, a veces inevitable emergente: el conflicto social.

Y es nuestra responsabilidad, como operadores y actores sociales interrelacionados con los conflictos y las soluciones de estos, ofrecer a la sociedad opciones creativas que permitan un acercamiento de soluciones a los justiciables, requirentes de expectativas diversas.

Dentro de ello, quizás estemos en condiciones de cooperar con gran posibilidad de‚ éxito en el diseño de un sistema que acerque a las partes a lo que nunca debieron alejarse: la búsqueda personal de un acuerdo satisfactorio para todos los involucrados en el conflicto.

Es decir, asumiendo nuestra responsabilidad en manejo y solución de los conflictos y garantizando a las partes el respaldo que las leyes dan a sus posiciones, con un buen manejo del procedimiento y un conocimiento acabado del sistema y reglas de la mediación, sólo estamos a medio camino. El siguiente paso, obligatorio para todos los operadores del sistema es concientizar a todas y cada una de las personas que de alguna manera se acerquen o tengan que utilizar este método alternativo para la resolución de sus conflictos, de que éste es un verdadero instrumento de pacificación social, que significa retomar la decisión sobre la forma, tiempo y condiciones para dar por finalizado una disputa que lo involucra.

Así, una vez conocido y asimilado el sistema de mediación por los sectores sociales, no será imprescindible la ley, sólo estarán las partes eligiendo a un tercero neutral que los ayude a solucionar sus diferencias. La ley sólo será un referente, un esquema a tener en cuenta para el desarrollo de este instrumento, así como el diseño de una política estatal que privilegie un esquema de resolución de conflictos a través de sus propios protagonistas.

Es tiempo en esta Argentina del siglo XXI, que se deje de dedicar tanto tiempo y esfuerzo, tantos recursos humanos, técnicos y financieros en la discusión, el conflicto y por fin, los destinemos a la Producción o en definitiva a la búsqueda de las soluciones de los conflictos tanto personales como sociales, con el objetivo último de lograr el bienestar general.

Pensemos cuántas horas-hombre con su correlato económico financiero lleva cada conflicto y todo lo que se podría realizar si se dedicara primero a la negociación y luego a la acción. Además debemos tener en cuenta la consecuente armonía social, producto del mejoramiento de las relaciones interpersonales.

Entonces, insistimos en que la utilización de la mediación signifique un cambio cultural positivo, pretendemos que las partes dejen de ser adversarios y se avengan a intentar en la interrelación producida por un conflicto, con la ayuda de un tercero neutral, miembro de su comunidad adecuadamente capacitado, reanudar la comunicación, descubriendo los verdaderos intereses y procurar llegar a una solución que satisfaga a ambos.

La resolución de los conflictos a través de la mediación debe significar no sólo el final a desavenencias en tiempos mucho menores que los necesarios por el Poder Judicial, sino fundamentalmente, insistimos, debe implicar una activa participación de las partes intervinientes, quienes de esta forma, lograrán el reajuste de sus pretensiones la recreación de la confianza en el sistema jurídico y la norma en particular. Lo más importante de la mediación es quizás la comunicación, lo que lleva al entendimiento de las partes, lo que generalmente no es compatible con las posturas enconadas y rígidas propias de los litigios.

Sabemos que todo cambio cultural tiene sus tiempos y sus impulsores y pueden darse armoniosamente o con oposición y pretendemos desde este espacio convocar a todos los que conozcan y crean en la mediación a difundirlo para lograr su integración en la sociedad.

CIUDADANIZANDO LA MEDIACIÓN se podrá ser responsables de repetir o superar en cada Provincia a través de este método, la solución de conflictos interindividuales y pluiriindividuales, obteniendo así los resultados esperados y que este sistema alternativo de resolución de disputas ya presenta en otras jurisdicciones. Ese debe ser el desafío que nos impongamos para los próximos años: que todos puedan ser protagonistas y dueños de las soluciones, así con esta ciudadanización, se podrá sentir al prójimo más próximo.-

*abogados, mediadores